Balance

Penúltimo día del año 2014. El año me quedó corto. El esperado balance de todo lo actuado grafica una sonrisa que quiere salir de una mueca triste. Las noticias que he posteado todo el año a través de los diarios del mundo no son para lamentos, sino para reflexionar ante tantas injusticias, masacres y sangres acumuladas. La vida se tiñe de muchos colores tristes, y no hay tiempo para absorber inacciones.
Creo en un nuevo giro, un cambio de rumbo, una real toma de conciencia, que nos haga despertar, y tenerle más respeto y un mejor concepto a la vida misma.
La vida es bella desde diferentes perspectivas pero no hay que mancharla o asfixiarla todos los días.
Los protagonistas de esta historia somos nosotros y hay que escribir un mejor guion personal. Construir y reconstruir, leer y releer, aplaudir y guardar el silencio debido, reír y llorar, mirar y no mirar.
Respiramos tiempo y prisa todos los días. Hay que agotar todos los esfuerzos y no dejar para mañana ningún suceso o acción por hacer.
Nos vestimos con las primeras ilusiones del nuevo amanecer y que los repetidos fracasos no nos desnuden de mala manera.
Siempre hay oportunidades que giran alrededor de uno, sé un hábil cazador y un noble ejecutor de los éxitos.
Escúchense a sí mismos, y empiecen el viaje…

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El ser que vivo

Hace unas horas puse en mi muro de facebook: «¡Feliz día Mamá! Hoy no tengo palabras, tengo suspiros y muchos pensamientos». Y también hace un instante en twitter el papa Francisco escribió «El amor de una madre es el combustible que hace que un ser humano logre lo imposible. Feliz día de la Madre». Pretendo acercar las dos frases a pesar de la distancia, mientras me viene a la mente lo que alguna vez hace exactamente diez años escribí para mi padre, como una necesaria frase de consuelo ante el fallecimiento del ser querido, «papá Jorge nunca es tarde para querernos más».

El tiempo vuela escucho a alguien, y yo añado, «el tiempo es como una aspiradora gigante, y la muerte está allí dentro de la bolsa esperándonos». Uno no puede estar mirando desaprensivo, la vida pasar o transitar. Uno tiene que ser leal protagonista y consecuente con uno mismo. No ser ajeno, ni triste pasajero de la vida en trance.

Nueve meses en el vientre de la madre, una breve eternidad de lazos afectivos establecidos entre la madre y el bebé. Nada se compara con la amorosa y dolorosa intensidad de la vida ni siquiera la ridícula pretensión de la muerte. Cuantas cosas habré pensado estando en el vientre de mi madre, eso de ‘pensado’ me lo permite la más risueña nostalgia de mis adentros, desde donde siempre voy y vengo como un viaje repetitivo donde las dudas, los placeres, los temores y las falsas alegrías, me son familiares.

Es la sinopsis existencial o la rigurosa biografía: nacer, crecer, vivir, y morir. Nada nos aleja de ello. Salvo lo que estuvo destinado y no fue, por diversas circunstancias que solo Dios sabe.

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